12 de abril de 2008


Dame un segundo de tu tiempo, no pido mucho de tí. Solo quiero que me escuches cuando grito en silencio, cuando grito frente a tí.
Hoy me toca ser felíz, ¿ que esperabas?. La tarde se va lenta cual minutero desquiciado, aquella maldita aguja que guía el día y me controla los momentos. Hoy me toca un segundo de gracia.
¿cuanto tiempo va ya desde que te hablo? no mucho. Solo pasas frente al mundo luchando por sobrevivir, y mirame, yo aquí espero a que me digas que sí.
Un segundo bastaba, de verdad que solo era un segundo. El reloj de pulsera era tu mejor amigo en ese momento, solo un cafe hizo que estuvieras conmigo, ¡ un cafe amargo!
Ahora te miro desde mi altura, no es mucha, pero ruegas un segundo de libertad. Ruegas por un momento de paz eterna, algo que te haga caer del mundo monótono y decir sí.
Te miro, y no existe sentimiento alguno de rencor a tí. Es extraño, es nuevo, es como si te conociera de nuevo. Dejo rosas a tus pies mientras charlo contigo, mientras limpio tus fotografías, mientras te cuento que ha sido de estos días. No queda mucho tiempo.
Solo te aclaro que te sigo extrañando, que ha sido difícil aceptar los minutos de recuerdos de cada sol. La luna flirtea en un rincón y yo...
yo solo espero que donde quieras que estes, me sigas queriendo.
Y que aunque te cuenten que me vieron de princesa en algún cuento, no hace falta que te diga que tan solo cuentos son.

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Nota:

Antes de leer, sonríe. Te hará bien~