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Cuando el aire te falta y deseas gritar, algo así me pasa cuando no pienso las cosas y hablo, y hablo, y sigo hablando.
Lágrimas se caen y la gravedad no me ayuda, siento el suelo en mi rostro y refleja mi mirada perdida. ¿ por qué ahora no me ayudas?.
¿O es que yo no quiero que me ayuden?¿ o acaso tu siempre estuviste ahí ?
Cierro los ojos y me dejo llevar. Es divertido sentir y imaginar que el mar de gente viene hacia tí, siento el viento en mi cara, siento tu toque casi efímero en mis ojos. Siento el ruido de la calle, un ruido lejano y destroza los tímpanos. ¿ cuando la calle dejó de ser lugar agradable?
Cuando los gritos son agradables al oir propio, las guitarras relajan el cuerpo... me dedico a observar.
Definitivamente Alesana me ayuda a dejar por unos minutos el mundo actual.
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